Si colocamos en una balanza la realidad del Perú frente a la de nuestros
países vecinos, el platillo peruano se inclina dolorosamente hacia la desigualdad y la mercantilización, mientras que los
vecinos ofrecen verdaderas oportunidades de movilidad
social.
Para un estudiante que termina la secundaria, la diferencia entre
quedarse en el Perú o haber nacido en uno de estos países vecinos se resume en
lo siguiente:
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En
el Perú (La balanza del filtro económico) |
En
los Países Vecinos (La balanza de la oportunidad) |
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El
esfuerzo del colegio no vale nada. Puedes ser el primer puesto de tu
promoción en el CEBA o en la escuela pública, pero si no tienes dinero para
pagar un año de academia preuniversitaria o una CEPRE para aprender los
"trucos" del examen, la universidad pública te cierra las puertas. |
El
récord escolar es tu boleto de ingreso. En Chile, Colombia o Brasil, las
notas que te costaron cinco años de esfuerzo en la secundaria valen hasta el
40% o 50% del puntaje de ingreso. El sistema premia tu constancia, no tu
capacidad de memorizar en una academia privada. |
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Gasto
familiar asfixiante. El examen de admisión es un negocio
descentralizado. Un padre de familia debe pagar prospectos caros y derechos
de examen por cada universidad a la que postula su hijo. Si no ingresa, esa
plata se perdió. |
Gratuidad
y centralización estatal. El Estado toma una única prueba nacional
gratuita (o el ingreso es libre como en Argentina). Con ese único resultado,
el estudiante postula desde su casa a cualquier universidad o instituto técnico
del país sin gastar un solo sol. |
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Exclusión
total para el estudiante que trabaja. El sistema peruano está diseñado
para un estudiante "ideal" de EBR que solo se dedica a estudiar. No
hay flexibilidad de horarios, turnos adecuados ni cuotas de vacantes que
reconozcan el esfuerzo y la madurez de un estudiante de la Educación
Básica Alternativa (EBA). |
Leyes
de cuotas e inclusión real. Países como Brasil y Ecuador tienen
leyes donde el 50% de las vacantes universitarias están reservadas por
obligación para alumnos de escuelas públicas, zonas rurales o sectores
vulnerables, equilibrando la cancha frente a los colegios privados de élite. |
¿En qué país hay verdaderas oportunidades?
Si tuviéramos que elegir dónde un joven de clase trabajadora tiene más
oportunidades reales de convertirse en profesional, la balanza favorece
claramente a Chile, Colombia y Brasil.
La cruda realidad peruana
En el Perú, lamentablemente, lo que se ha construido no es un sistema de
oportunidades, sino una carrera de obstáculos
financieros. Al haber abandonado el Estado la educación pública
superior, convirtió el derecho a estudiar en un privilegio de consumo: si tienes
plata, compras la preparación; si tienes plata, pagas la pensión de una
universidad privada; y si no la tienes, te quedas en la informalidad laboral.
Para directores y maestros que, luchan día a día por sacar
adelante a estudiantes que trabajan y se esfuerzan en la modalidad EBA, esta
balanza es la prueba más clara de que el Perú no sufre por falta de talento o
de ganas de sus jóvenes, sino por un sistema político y económico que insiste
en ver a la educación como un negocio y no como el pilar fundamental de la
patria.
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